

La corrida In Memoriam, que se celebra durante el mes de junio, una vez concluido San Isidro, en la Plaza de Las Ventas, se ha convertido en una de las más tradicionales de la temporada. Este año, el homenajeado es Ignacio Sánchez Mejías, mucho más que un torero, un personaje clave en la historia de la literatura española. Aquí te contamos su historia.
La presente edición de la Corrida In Memoriam, está dedicada a Ignacio Sánchez Mejías, personaje polifacético, que tuvo especial relevancia en la segunda década del Siglo XX. En estas líneas queremos adentrarte en la importancia y la trascendencia de su figura, que va mucho más allá de un simple matador de toros.
Como torero, adquirió notoriedad en la cuadrilla de Joselito El Gallo, donde destacó como banderillero antes de emprender su propia carrera como matador. De estilo valiente, incluso temerario, tomó la alternativa en 1919 en Barcelona de manos del propio Joselito, que acabó siendo su cuñado tras casarse con Dolores, una hermana del genial torero de Gelves, y con Juan Belmonte de testigo.
La confirmó en Madrid al año siguiente, sólo unas semanas antes de ser testigo de la muerte de Joselito en Talavera. Su imagen captada aquel día en la enfermería del coso toledano, roto de dolor, con una mano en su cara y la otra acaricia la cabeza del maestro yacente, es una de las más icónicas de la historia de la Tauromaquia.
Sin embargo, su figura rebasó ampliamente el ámbito taurino, pues apoyó económicamente y promovió a los artistas de la Generación del 27, erigiéndose como mecenas de un grupo inigualable de integrantes, en los que había verdaderos devotos de La Tauromaquia, como Federico García Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, o Luis Cernuda. Otros como Miguel Hernández, también impactado por su muerte, le dedicó el poema Citación Fatal, mientras Alberti incluso ejerció de banderillero suyo por un día, en 1927 en Pontevedra.
La primera vez que se reunieron sus componentes todos estos grandes de nuestra literatura, verdaderos aficionados a la tauromaquia y expertos taurinos como hemos visto, fue en el Ateneo de Sevilla en 1927, por iniciativa del propio Ignacio, para conmemorar el 300 aniversario de la muerte de Góngora. Además, Sánchez Mejías fue autor de obras teatrales como Sinrazón y Zayas, y de artículos y obras literarias, demostrando su versatilidad cultural.
Fue también actor, jugador de polo, empresario, periodista, piloto, incluso presidente del Real Betis Balompié, dejando una huella amplia y profunda en la cultura española del primer tercio del siglo XX. Sánchez Mejías se había retirado del toreo activo en 1926, pero en 1934 decidió volver a los ruedos. Lo hizo en Cádiz el 15 de julio, toreando posteriormente en San Sebastián el 22 de julio; en Santander, el 5 de agosto; en La Coruña, el 6 y en Huesca, el 10… hasta que el 11 hizo el paseíllo en Manzanares para sustituir al lesionado Domingo Ortega.
Su muerte, como consecuencia de una cornada recibida ese día en esa plaza manchega, por el toro Granaíno de la vacada de Ayala, fue un suceso que conmovió a la sociedad y a sus numerosos amigos poetas, a los que apadrinó y defendió. Por eso, su vida y su muerte son inseparables de la obra maestra de Lorca, “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”, elegía que lo inmortalizó como símbolo de la cultura y la amistad en esa época dorada de la Historia de España.


Periodista taurino




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