Antonio Ferrera

Reseña Madrid – 13 mayo 2026

Ferrera rescata la tarde ante un deslucido encierro de Partido de Resina

*Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1

Antonio Ferrera dejó los momentos más destacados de la quinta de San Isidro en una corrida marcada por la mansedumbre y la falta de raza de Partido de Resina.

La quinta corrida de abono de la Feria de San Isidro dejó en Las Ventas una de esas tardes cuesta arriba donde el esfuerzo de los toreros terminó chocando contra la falta de opciones de la materia prima. El esperado regreso de los toros de Partido de Resina no respondió a las expectativas y el encierro acabó diluyéndose entre la mansedumbre, la desgana y la ausencia de emoción.

En medio de un festejo espeso y de escaso contenido artístico, Antonio Ferrera fue quien logró conectar en determinados momentos con el público madrileño gracias a su firmeza y capacidad para exprimir las pocas virtudes del lote más aprovechable de la tarde.

El extremeño entendió pronto las limitaciones de su segundo toro, un animal que, sin sobrarle raza ni transmisión, al menos permitió alguna embestida más franca que el resto del encierro. Ferrera construyó la faena con paciencia, apostando por el temple y el toque preciso para sostener la embestida. La labor fue creciendo poco a poco, especialmente sobre la mano izquierda, donde logró dejar varios naturales de trazo limpio y profundidad.

Sin posibilidad de ligazón continua, el diestro basó su actuación en la inteligencia y el oficio. Cada muletazo tuvo que ser provocado y cuidado al detalle ante un toro que pedía distancia y mando. Tras una estocada efectiva, el público reconoció el esfuerzo con una ovación tras aviso.

Menos recorrido tuvo su primero, un ejemplar sin fondo ni transmisión que nunca terminó de emplearse. Ferrera volvió a mostrarse dispuesto, pero la faena quedó inevitablemente condicionada por la apatía del animal y el silencio fue el desenlace final.

Tampoco encontraron opciones ni Calita ni Jesús Enrique Colombo. El mexicano se mostró voluntarioso durante toda la tarde, aunque su lote apenas ofreció posibilidades para el lucimiento. Su primero protestó constantemente en la muleta y el cuarto se defendió sin entrega ni recorrido.

Por su parte, Colombo volvió a evidenciar actitud y entrega, especialmente en banderillas, pero tampoco consiguió romper el tono gris del festejo. El venezolano se topó con dos toros reservones y sin celo, imposibles para construir una faena de mayor eco en los tendidos venteños.

La corrida de Partido de Resina, muy esperada por los aficionados más toristas, terminó dejando una sensación de decepción general. Faltó casta, movilidad y emoción en un encierro que nunca terminó de despegar y que obligó a la terna a apostar todo al esfuerzo y la insistencia.

Con más de tres cuartos de entrada en Las Ventas, la quinta de San Isidro se consumió entre intentos, voluntad y escasas opciones reales de triunfo.

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Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1

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