

*Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1
El sevillano deja los momentos más destacados de la sexta de San Isidro en una corrida sin opciones claras para la terna.
La Feria de San Isidro vivió una de sus tardes más cuesta arriba en Las Ventas. Con los tendidos nuevamente llenos y el cartel de “No hay billetes” colgado por cuarta jornada consecutiva, la corrida de Vellosino no ofreció apenas opciones de triunfo a una terna que tuvo que tirar de paciencia, técnica y perseverancia para intentar sacar partido a un encierro apagado y de escasa duración.
En medio de un festejo espeso y sin demasiada emoción, Daniel Luque fue quien logró conectar en mayor medida con los aficionados. El sevillano volvió a demostrar capacidad lidiadora, inteligencia y recursos para construir faenas donde prácticamente no había materia prima.
Su actuación más destacada llegó frente al quinto toro de la tarde. Luque consiguió sujetar las embestidas de un animal que tendía a venirse abajo y logró hilvanar algunos muletazos de mérito por ambos pitones, siempre a base de firmeza y colocación. El tramo final, ya muy encima del toro, elevó la intensidad de una labor que encontró división de opiniones en los tendidos. Tras una estocada efectiva, recibió una ovación.
También tuvo mérito su labor con el segundo de su lote, un toro sin transmisión que nunca terminó de romper hacia adelante. El diestro de Gerena insistió con paciencia y actitud, intentando alargar una embestida limitada y sin apenas recorrido. Una gran estocada puso fin a la faena y fue reconocida con palmas desde los tendidos.
Sebastián Castella tampoco encontró colaboración en sus toros. El francés se mostró voluntarioso durante toda la tarde, aunque sus dos oponentes ofrecieron muy pocas posibilidades de lucimiento. Especialmente complicado resultó el cuarto, un toro que se apagó rápidamente y obligó al torero a abreviar tras escuchar dos avisos.
Por su parte, David de Miranda tampoco pudo romper la tarde. El onubense se topó con un lote sin entrega ni emoción, frente al que intentó mantener la compostura y el sitio, aunque sin lograr alcanzar eco en los tendidos madrileños.
La corrida de Vellosino tuvo nobleza en líneas generales, pero acusó falta de fuerza, transmisión y duración. Los toros se vinieron abajo demasiado pronto y dejaron una sensación de tarde cuesta arriba para toreros y aficionados.
Sexto festejo y quinta corrida de toros de la Feria de San Isidro 2026. Lleno de “No hay billetes”.
Toros de Vellosino, nobles en conjunto pero faltos de fondo, fuerza y duración.
Rojo y oro, silencio y silencio tras dos avisos.
Malva y oro, palmas y ovación tras aviso.
Marrón y oro, silencio y silencio.
Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1




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