

*Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1
El novillero madrileño cortó una oreja a cada ejemplar de Montealto y firmó la tarde más rotunda del ciclo novilleril en Las Ventas.
La primera novillada de la Feria de San Isidro dejó un nombre propio en Las Ventas: Álvaro Serrano. El madrileño salió a hombros por la Puerta Grande después de una actuación de enorme compromiso y personalidad frente a un lote de Montealto que exigió mucho y ofreció emoción en prácticamente todos sus turnos.
Madrid reconoció la entrega y el concepto de un novillero que volvió a demostrar que atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Ya había dejado una grata impresión el pasado 1 de mayo, pero esta vez dio un paso adelante en la plaza más exigente del mundo.
Su primero, tercero de la tarde, fue un novillo encastado, con movilidad y temperamento, que no regaló una sola embestida. Serrano apostó desde el inicio por el sitio y el mando, soportando además un viento incómodo que dificultó la faena. Aun así, consiguió ligar series de notable profundidad, especialmente al natural, llevando siempre al animal muy toreado y por abajo. La estocada, efectiva y contundente, puso en sus manos la primera oreja de la tarde.
Pero fue en el sexto cuando terminó de desatarse la locura en los tendidos venteños. El de Montealto tuvo transmisión, clase y duración, y el novillero madrileño lo entendió desde el principio. Comenzó la labor con ayudados por alto de gran estética antes de construir una faena ligada y de mucha firmeza, alternando temple y profundidad por ambos pitones.
La plaza conectó rápidamente con una actuación madura, de torero asentado y convencido de sus posibilidades. Cada tanda fue elevando el tono de una faena que terminó calando con fuerza en el público madrileño. Tras dejar una estocada y necesitar el descabello, Serrano paseó una nueva oreja que le abría de par en par la Puerta Grande de Las Ventas.
La novillada de Montealto fue otro de los grandes argumentos del festejo. Los utreros ofrecieron movilidad, casta y emoción, obligando siempre a los novilleros a mantenerse muy firmes. Salvo el quinto, más apagado en el tramo final, el encierro mantuvo interés y fue ovacionado en el arrastre.
Menos fortuna tuvieron Tomás Bastos y Martín Morilla. Ambos dejaron detalles aislados, pero no lograron redondear sus actuaciones ni conectar con los tendidos. El acero terminó además por diluir sus opciones de triunfo.
La tarde confirmó a Álvaro Serrano como uno de los nombres propios del escalafón novilleril y dejó en Madrid una sensación clara: el madrileño quiere abrirse paso definitivamente en el circuito grande.
Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. Novillada con casi lleno en los tendidos, con 20.371 espectadores según la empresa.
Bien presentados, encastados y con movilidad. Destacó especialmente el sexto por su clase y transmisión. El quinto resultó más apagado en el último tercio. Ovacionados en el arrastre la mayoría de los ejemplares.
Silencio y silencio.
Silencio y silencio.
Oreja y oreja. Salió a hombros por la Puerta Grande.
Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1




SERVITORO, S.L., utiliza cookies propias y de terceros para mejorar su navegación por nuestro sitio web, distinguirle de otros usuarios, analizar sus hábitos para mejorar la calidad de nuestros servicios y su experiencia de usuario, y crear un perfil de sus intereses para mostrarle anuncios personalizados. Para más información, acceda a nuestra Política de cookies. Puede aceptar la instalación de todas las cookies haciendo clic en el botón “Aceptar cookies”, configurar tus preferencias haciendo clic en el botón “Configurar cookies”, o rechazar su instalación, haciendo clic en el botón “Rechazar cookies”.