Reseña Madrid – 31 mayo 2026

Antonio Ferrera abre la Puerta Grande de Madrid con los “Adolfos” mientras Ureña sale herido de gravedad

*Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1

Antonio Ferrera conquistó Las Ventas con dos orejas a los toros de Adolfo Martín en una corrida marcada por la grave cogida de Paco Ureña.

Ferrera conquista Madrid entre emoción y dramatismo en la corrida de Adolfo Martín

La Feria de San Isidro vivió este domingo una de sus tardes más intensas y emocionantes con la tradicional corrida de Adolfo Martín. Antonio Ferrera salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas después de una actuación llena de personalidad, entrega y momentos de inspiración ante una corrida exigente y de comportamiento muy variado.

La tarde, sin embargo, quedó inevitablemente marcada por la grave cogida sufrida por Paco Ureña en el sexto toro de la función, un percance que estremeció a los tendidos de un coso madrileño nuevamente abarrotado con el cartel de “No hay billetes”.

Ferrera construyó su triunfo sobre dos actuaciones muy distintas, pero igual de conectadas con el público. El cuarto toro de Adolfo Martín fue el ejemplar con más calidad y transmisión del encierro. Humillador y con cierta profundidad, permitió al extremeño expresar su concepto más artístico y personal.

El matador lo toreó con gran suavidad al natural, dejando muletazos largos y muy templados que despertaron el entusiasmo de los aficionados. También por el pitón derecho llegaron momentos de gran intensidad, toreando relajado y roto de cintura en una faena que fue creciendo poco a poco.

Aunque necesitó un segundo intento con la espada, la contundencia de la obra y la entrega mostrada durante toda la lidia le valieron la primera oreja de la tarde.

Pero la dimensión definitiva de Ferrera llegó en el sexto, toro que tuvo que matar tras la cogida de Paco Ureña. Desde el inicio imprimió un aire de arrebato y compromiso absoluto. Incluso se subió al caballo de picar antes de realizar un vibrante quite por chicuelinas que puso a gran parte de la plaza en pie.

Con la muleta apostó por una faena de máxima entrega frente a un toro noble pero exigente, que nunca regaló las embestidas. Ferrera logró conectar emoción y pureza en una labor llena de improvisación y sentimiento, muy celebrada por los tendidos madrileños.

La estocada volvió a llegar desde la distancia, en el estilo tan característico del extremeño, y tras un golpe de descabello el público pidió con fuerza el trofeo que le abría la Puerta Grande de Madrid.

La nota más dramática del festejo la protagonizó Paco Ureña. El murciano había dejado una actuación seria y de mucho mérito frente a su primer toro, uno de esos “adolfos” complicados y con peligro sordo. Fue ovacionado por la afición tras una labor de firmeza y exposición.

Sin embargo, en el sexto sufrió una grave cogida que obligó a su traslado inmediato a la enfermería. El torero abandonó el ruedo entre la preocupación del público y una cerrada ovación de reconocimiento.

Por su parte, Manuel Escribano volvió a demostrar actitud y disposición frente a un lote muy complicado, aunque sin opciones claras de triunfo. El sevillano fue silenciado en ambos turnos después de dos faenas de esfuerzo ante toros reservones y sin entrega.

La corrida de Adolfo Martín volvió a poner a prueba a los toreros en Las Ventas con animales encastados, exigentes y de comportamiento muy diferente entre sí. Entre todos destacó especialmente el cuarto, clave en el triunfo final de Antonio Ferrera.

Madrid terminó entregada al extremeño en una tarde de emociones fuertes, toreo auténtico y dramatismo en el ruedo.

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Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1

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