

*Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1
La Corrida de Beneficencia de Las Ventas quedó marcada por la lluvia torrencial y la entrega sin reservas de una terna que no encontró premio con los aceros.
La Corrida de Beneficencia celebrada este domingo en la Plaza de Toros de Las Ventas dejó una de esas imágenes que permanecen en la memoria de los aficionados: tres toreros jugándose el tipo bajo una intensa tromba de agua en una tarde marcada por la adversidad y el compromiso.
Madrid volvió a responder a la importancia de la cita colgando el cartel de «No hay billetes», el decimonoveno lleno absoluto de la temporada venteña. Sin embargo, el gran protagonista inesperado fue el temporal, que convirtió el ruedo en un terreno extremadamente complicado y condicionó el desarrollo del festejo.
Aun así, Alejandro Talavante, Roca Rey y Víctor Hernández mantuvieron intacta su voluntad de triunfo frente a un encierro de Victoriano del Río que ofreció opciones desiguales, destacando especialmente el sexto ejemplar.
La actuación más rotunda llegó de la mano de Víctor Hernández, que volvió a demostrar su crecimiento como torero ante el sexto de la tarde. El madrileño recibió al animal con una declaración de intenciones, iniciando su labor con pases cambiados por la espalda que despertaron rápidamente el interés de los tendidos.
La faena tomó profundidad en los muletazos al natural, donde logró los momentos más inspirados de la tarde. Con el toro embistiendo con calidad y el piso cada vez más complicado, Hernández apostó por el temple y la firmeza para construir una obra de notable contenido. También por el pitón derecho dejó pasajes de gran mérito. La espada, sin embargo, volvió a convertirse en su principal obstáculo y le cerró la puerta de un premio que parecía al alcance de la mano.
Ya en su primero había dejado una actuación seria y comprometida, aprovechando las virtudes de un toro manejable con el que logró ligar varias tandas de buen corte, especialmente por el lado izquierdo.
La tarde de Alejandro Talavante quedó marcada por el esfuerzo realizado ante el cuarto toro. Con la lluvia cayendo con intensidad y el ruedo prácticamente impracticable, el extremeño consiguió conectar con los tendidos desde los primeros compases de la faena. Los ayudados por alto con los que inició su labor provocaron una inmediata reacción del público.
Talavante logró someter las acometidas iniciales del toro y firmó momentos de notable expresión antes de que el animal redujera sus prestaciones. La imposibilidad de rubricar la obra con la espada le impidió transformar la fuerte ovación del público en trofeos. Con el primero de su lote apenas tuvo opciones reales de lucimiento.
Tampoco se quedó atrás Roca Rey, que volvió a exhibir su habitual capacidad para imponerse a las dificultades. El quinto, exigente y poco claro en sus embestidas, obligó al peruano a tirar de autoridad y determinación.
Muy asentado bajo el aguacero, el diestro limeño consiguió extraer muletazos de mérito, especialmente al natural, sosteniendo la emoción en una plaza entregada al esfuerzo de los toreros. La falta de acierto con los aceros volvió a diluir las opciones de premio. En el segundo de la tarde ya había dejado muestras de su ambición con un espectacular inicio de rodillas que despertó el entusiasmo del público antes de que la faena perdiera intensidad.
La Corrida de Beneficencia de 2026 quedará así para el recuerdo no por las puertas grandes ni por los trofeos, sino por la imagen de tres toreros enfrentándose al temporal con una entrega absoluta, demostrando que la dimensión de una tarde también puede medirse en el sacrificio y la capacidad de sobreponerse a las circunstancias más adversas.
Domingo, 14 de junio de 2026. Corrida de Beneficencia. Lleno de "No hay billetes".
Toros de Victoriano del Río, de seria presentación. Destacó especialmente el sexto; encastado el tercero; con nobleza el cuarto y el quinto; más apagados primero y segundo.
de negro y oro: silencio y ovación tras aviso.
de pizarra y oro: palmas tras aviso y ovación tras aviso.
de verde y oro: silencio tras dos avisos y ovación tras aviso.
Intensa lluvia durante buena parte del festejo, especialmente en la segunda mitad de la corrida, condicionando notablemente el estado del ruedo y el desarrollo de las faenas.
Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1




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