Pablo Aguado Las Ventas

Reseña Madrid – 21 mayo 2026

Manzanares, Ortega y Aguado chocan con un encierro deslucido

*Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1

La duodécima de San Isidro dejó una tarde espesa y sin brillo en Madrid, marcada por el escaso juego del encierro y el séptimo “No hay billetes” del abono.

La Feria de San Isidro 2026 vivió este 21 de mayo una de esas tardes en las que el ambiente de gala en los tendidos contrastó de lleno con lo sucedido en el ruedo. Las Ventas volvió a colgar el cartel de “No hay billetes” —séptimo lleno del ciclo—, pero el juego ofrecido por el encierro de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto impidió cualquier posibilidad de triunfo para José María Manzanares, Juan Ortega y Pablo Aguado.

La corrida apenas ofreció opciones reales a la terna. Faltó raza, transmisión y entrega en un conjunto desigual de presencia y comportamiento que terminó apagando las aspiraciones de los toreros y el ánimo del público madrileño.

Manzanares dejó los momentos más templados con el capote en el abreplaza, al que saludó con algunas verónicas de buen trazo. Sin embargo, el toro pronto evidenció falta de fuerza y escasa intención de embestir. El alicantino intentó sostener la faena sobre el pitón derecho, pero la condición reservona del animal terminó diluyendo cualquier atisbo de emoción. Con el cuarto bis tampoco encontró materia prima para construir un discurso sólido y volvió a escuchar silencio.

Tampoco tuvo fortuna Juan Ortega. El sevillano se topó primero con un sobrero de José Vázquez que salió tras la devolución del segundo titular y que acusó muy poca fuerza desde los primeros tercios. Ortega trató de dejar detalles de suavidad y empaque, aunque el toro nunca respondió con continuidad. El quinto, de La Ventana del Puerto, tuvo recorrido limitado y una embestida desfondada que imposibilitó el lucimiento del torero sevillano.

Pablo Aguado firmó algunos de los pasajes más estéticos de la tarde, especialmente con el capote. Destacó un quite por chicuelinas al sexto que despertó al tendido en uno de los pocos momentos de inspiración del festejo. También dejó muletazos sueltos de enorme sabor en el tercero, un animal que apuntó cierta calidad en los primeros compases antes de venirse abajo rápidamente. La faena perdió vuelo y todo terminó de manera amarga cuando el sevillano se atascó con el descabello y escuchó los tres avisos. En el sexto tampoco logró remontar el vuelo pese a la movilidad del toro.

La duodécima cita isidril volvió a demostrar el enorme poder de convocatoria de San Isidro, aunque el contenido artístico de la tarde quedó muy lejos de las expectativas generadas por el cartel.

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Imágenes: Alfredo Arévalo Plaza 1

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